Todo lo que cambia cómo se comporta el sistema vive en Ajustes, repartido en pestañas:
- Distribuidora
- El logo, el nombre, el teléfono y la dirección de tu empresa. De ahí parten las rutas, y el logo se ve arriba del menú.
- Sucursales
- Tus bodegas o locales. Con una sola, casi nunca vas a ver la palabra «sucursal» en el resto del sistema.
- Suscripción
- Tu plan, tu bolsa de IA y los cobros.
- Conectar tu número, desde qué sucursal vende la IA y para cuándo promete las entregas.
- Pagos
- Vincular tu cuenta para que los clientes te paguen con tarjeta en línea.
- Horarios
- Cuándo atiende el agente, la ventana de entrega y si la hora de un pedido programado manda en el recorrido.
- Stock
- Si cuentas la bodega, si cuentas los camiones y cómo se manejan los envases.
- Quién reparte
- Si los pedidos se le asignan solos al repartidor de cada cliente.
- Reparto en ruta
- Qué puede y qué no puede hacer el repartidor en la calle.
- Venta local
- Cómo funciona el mesón: las ventas al debe, y si en la venta se le puede cambiar el precio a un producto —nunca, siempre, o solo en los clientes que marques.
- Turnos
- Para el computador que usan varias personas: cada una entra con su PIN.
- Ticket
- Qué sale impreso y si se imprime solo al cobrar.
- Apariencia
- Tema claro u oscuro.
- Sesión
- Tu correo, tu clave y cerrar sesión.
Casi todo parte apagado a propósito: el sistema funciona completo sin configurar nada, y se van encendiendo las cosas cuando de verdad hacen falta.