Los clientes son los puntos de venta a los que repartes. Cada uno lleva su teléfono —que es con lo que la IA lo reconoce en WhatsApp— y su dirección ubicada en el mapa.
- Clientes → Cliente.
- Nombre y teléfono. El teléfono es la llave: por ahí lo reconoce el agente cuando escriba.
- La dirección se busca escribiéndola, y si el mapa la deja mal puesta, se arrastra el pin hasta la puerta.
- Crear cliente.
Un cliente creado a mano nace ubicado: al menos una dirección con su punto en el mapa. Sin eso no puede entrar a una ruta ni el repartidor sabe adónde va.
Un cliente que escribe por WhatsApp y no está en la cartera entra solo a la libreta, con su número. Después le pones nombre y dirección desde acá.