Cuando una venta queda con saldo, la venta dice «Quedó debiendo». El día que pagan, ese cobro se anota sobre esa misma venta.
- Abre la venta: desde Historial de ventas, desde Cobros de deudas, o entrando al cliente y usando Cobrar deuda, que te trae sus ventas debiendo y abre la que elijas.
- Registrar pago: el monto, con qué pagó y ¿Quién cobró esta plata? — porque esa plata entra a la cuadratura de esa persona.
Aunque la venta sea de otro día, el cobro entra en la cuadratura de hoy: el día de la venta no se reabre ni cambia su plata. Hoy sale en «Deudas cobradas»; con Ver abres la venta, y con Ir a ese día llegas a su día si lo quieres revisar.
Verlos todos juntos
Cobros de deudas es el historial completo, del más nuevo al más viejo: quién cobró, quién lo registró, con qué pagaron y a qué venta fue. Un toque abre la venta original.
Arriba sale cuánto suma lo que estás mirando, con el desglose por forma de pago — para saber cuánto de eso es efectivo, que es lo que hay que contar en la mano. Filtra por cliente, por quién cobró, por forma de pago y por fechas: las dos preguntas que resuelve son «¿cuánto trae Felipe de la calle?» y «¿cuánto me ha pagado este almacén?». Arranca en el mes en curso, y el total es el del filtro completo aunque el período tenga miles de cobros: no hay tope.
El selector «Plata · Envases» cambia de deuda —y al cambiar limpia los filtros, porque cada lado cuenta otra cosa: la persona que cobró plata puede no ser la que recibió los envases. Las fechas se quedan. En «Envases» están las devoluciones: una línea por visita —aunque haya traído tres productos distintos— con quién los recibió, y los mismos filtros de cliente, persona y fechas. El vacío que el cliente entrega al comprar no sale ahí: ese no salda ninguna deuda, la evita, y se ve en su propia venta.
Si lo que debe son envases
La venta que prestó envases dice «Sigue debiendo … envases». Cuando el cliente los trae, abre esa venta y usa Recibir envases: se abonan a esa venta y los vacíos suben a tu bodega. Igual que el fiado, la deuda no se borra — queda contrarrestada, a la vista.
Y si el cliente te trae los vacíos en una venta nueva—compra dos bidones y te entrega cinco—, los tres que sobran se abonan ahí mismo a la venta que eliges. Nunca bajan una cuenta suelta: el envase se abona a una venta, igual que un abono de plata.
Un cobro mal anotado se deshace desde la venta, y queda el rastro de que se corrigió. Nada se borra en silencio.